El otro dicho es citado por Rodríguez en el capítulo del cual hace un momento cité fragmentos. Al hablar de la autoridad del Papa, Rodríguez escribe:—
“San Ignacio dijo, siendo general de su compañía, que si el Santo Padre le ordenara zarpar en el primer barquito que hallara en el puerto de Ostia, cerca de Roma, y abandonarse al mar, sin mástil, sin velas, sin remos ni timón ni ninguna de las cosas que son necesarias para la navegación o la subsistencia, obedecería no solo con presteza, sino sin ansiedad ni repugnancia, y aun con una gran satisfacción interior.”