y los objetos que el intelecto no alcanza a tocar. Las propiedades principales del profetismo son perceptibles únicamente durante el arrobamiento, por aquellos que abrazan la vida sufí. El profeta está dotado de cualidades a las que usted no posee nada análogo y que, por consiguiente, le es imposible comprender. ¿Cómo iba a conocer su verdadera naturaleza, puesto que uno solo conoce lo que puede comprender? Pero el arrobamiento que se alcanza por el método de los sufíes es como una percepción inmediata, como si
Esta incomunicabilidad del arrebato es la nota fundamental de todo misticismo.
La verdad mística existe para el individuo que experimenta el arrebato, pero para nadie más. En esto, como he dicho, se parece más al conocimiento que nos brindan las sensaciones que al proporcionado por el pensamiento conceptual.
El pensamiento, con su lejanía y su carácter abstracto, ha sido contrastado con frecuencia desfavorablemente con la sensación en la historia de la filosofía. Es un lugar común de la metafísica que el conocimiento de Dios no puede ser discursivo, sino que debe ser intuitivo, es decir, debe construirse más según el patrón de lo que en nosotros se llama sentimiento inmediato, que según el de la proposición y el juicio.
Pero nuestros sentimientos inmediatos no tienen más contenido que el que suministran los sentidos; y hemos visto, y volveremos a ver, que los místicos pueden negar enfáticamente que los sentidos desempeñen papel alguno en el tipo más elevado de conocimiento que producen sus arrebatos.
En la iglesia cristiana siempre ha habido místicos. Aunque muchos de ellos han sido vistos con sospecha, algunos se han ganado el favor de las