y comprenderla, ha de aprender la naturaleza de Dhâranâ. … Cuando su forma le parece irreal a sí mismo, como lo son al despertar todas las formas que ve en sueños; cuando ha dejado de oír a los muchos, puede discernir al uno, —el sonido interior que mata al exterior. … Pues entonces el alma oirá, y recordará. Y entonces al oído interior le hablará la voz del silencio … Y ahora tu Ser se ha perdido en el ser, tú mismo en ti mismo, fundido en ese ser del cual primero irradiaste. … ¡He aquí! te has convertido en la Luz, te has convertido en el Sonido, eres tu Maestro y tu Dios. Tú eres el objeto mismo de tu búsqueda: la voz ininterrumpida, que resuena a través de las eternidades, exenta de cambio, exenta de pecado, los siete sonidos en uno, la voz del silencio. Om tat
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Conferencias XVI y XVII
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