CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Varieties of Religious ExperiencePublic
Página 537 de 630
Table of Contents

Conferencia XVIII

no sentir la necesidad de comerciar con tales deidades. Estas especulaciones deben, según me parece, ser clasificadas como sobrecreencias, construcciones realizadas por el intelecto en direcciones de las cuales el sentimiento proporcionó originalmente la pista.

Pero aun cuando la filosofía religiosa hubiera tenido que recibir su primera sugerencia del sentimiento, ¿no habrá tratado de una manera superior la materia que el sentimiento sugirió?

El sentimiento es privado y mudo, y es incapaz de dar cuenta de sí mismo. Admite que sus resultados son misterios y enigmas, rehúsa justificarlos racionalmente y, en ocasiones, está dispuesto a que incluso pasen por paradójicos y absurdos.

La filosofía adopta exactamente la actitud contraria. Su aspiración es reivindicar del misterio y la paradoja cualquier territorio que toque.

Encontrar una vía de escape de la persuasión personal, obscura y caprichosa, hacia una verdad objetivamente válida para todos los hombres pensantes ha sido siempre el ideal más querido del intelecto. Redimir a la religión de su insalubre privacidad y otorgar estatuto público y derecho universal de paso a sus declaraciones ha sido la tarea de la razón.

Creo que la filosofía siempre tendrá la oportunidad de laborar en esta tarea. Somos seres pensantes y no podemos excluir al intelecto de participar en ninguna de nuestras funciones. Incluso al soliloquiar con nosotros mismos, interpretamos nuestros sentimientos intelectualmente. Tanto nuestros ideales personales como nuestras experiencias religiosas y místicas deben interpretarse de manera congruente con el tipo de escenario que habita nuestra mente pensante. El clima filosófico de nuestra época nos impone inevitablemente sus propias vestiduras.

537