aprenda de otro; y a continuación debemos responder, cada uno por sí mismo, a la pregunta práctica: * ¿cuáles son los peligros en este elemento de la vida? * ¿y en qué proporción puede necesitar ser refrenado por otros elementos para dar el
Pero esta pregunta sugiere otra que responderé de inmediato para quitármela de en medio, pues ya nos ha atormentado más de una vez.
¿Debe suponerse que en todos los hombres la mezcla de la religión con otros elementos ha de ser idéntica?
¿Acaso debe suponerse, en verdad, que las vidas de todos los hombres muestren elementos religiosos idénticos?
En otras palabras, ¿es deplorable la existencia de tantos tipos, sectas y credos religiosos?
A estas preguntas respondo «No» enfáticamente. Y mi razón es que no veo cómo es posible que criaturas en posiciones tan diferentes y con poderes tan distintos como los individuos humanos, tengan exactamente las mismas funciones y los mismos deberes. No hay dos de nosotros que tengan dificultades idénticas, ni se debe esperar que hallemos soluciones idénticas. Cada cual, desde su peculiar ángulo de observación, abarca una cierta esfera de hechos y problemas, con la que cada uno debe lidiar de manera única. * Uno de nosotros debe ablandarse, otro debe endurecerse; * uno debe ceder en un punto, otro debe mantenerse firme—para defender mejor el puesto que se le ha asignado. Si a un Emerson se le obligara a ser un Wesley, o a un Moody se le obligara a ser un Whitman, la conciencia humana total de lo