equivocado. Así, ningún crítico o evaluador del valor de la conducta puede limitarse al animus del actor en solitario, al margen de los demás elementos de la ejecución. > Así como no hay peor mentira que una verdad malinterpretada por quienes la escuchan, los argumentos razonables, los desafíos a la magnanimidad y los llamamientos a la simpatía o la justicia son una necedad cuando tratamos con cocodrilos humanos y boas constrictoras. El santo puede simplemente entregar el universo en manos del enemigo por su confianza. Puede, mediante la no resistencia, anular su
Herbert Spencer nos dice que la conducta del hombre perfecto parecerá perfecta solo cuando el entorno sea perfecto: a ningún entorno inferior se adapta adecuadamente.
Podemos parafrasear esto admitiendo cordialmente que la conducta santa sería la conducta más perfecta concebible en un entorno donde todos fueran ya santos; pero añadiendo que en un entorno donde pocos son santos, y muchos lo exactamente contrario de los santos, debe de estar mal adaptada.
Debemos confesar francamente, pues, usando nuestro sentido común empírico y nuestros prejuicios prácticos ordinarios, que en el mundo tal como es en realidad, las virtudes de la compasión, la caridad y la no resistencia pueden manifestarse, y a menudo se han manifestado, en exceso. Las fuerzas de las tinieblas se han aprovechado sistemáticamente de ellas.
- Toda la organización científica moderna de la caridad es consecuencia del fracaso de la mera limosna.
- Toda la historia del gobierno constitucional es un comentario sobre la excelencia de resistir al mal, y cuando se golpea una mejilla, de devolver el golpe y no poner también la otra.