y con los hechos, pero que aún sigue siendo
Debemos, por tanto, creo yo, despedirnos definitivamente de la teología dogmática. Con toda sinceridad, nuestra fe debe prescindir de esa garantía. El idealismo moderno, lo repito, se ha despedidos de esta teología para siempre.
¿Puede el idealismo moderno darle a la fe una garantía mejor, o debe ella seguir dependiendo de su pobre propio testimonio para dar fe?
La base del idealismo moderno es la doctrina de Kant del Ego Transcendental de la Apercepción. Por este formidable término, Kant se refería simplemente al hecho de que la conciencia «yo los pienso» debe (potencial o actualmente) acompañar a todos nuestros objetos. Los escépticos anteriores habían dicho otro tanto, pero el «yo» en cuestión había permanecido para ellos identificado con el individuo personal. Kant lo abstrajo y despersonalizó, y lo convirtió en la más universal de todas sus categorías, aunque para el propio Kant el Ego Transcendental no tenía implicaciones teológicas.