«El amor», continúa Behmen, es la Nada, pues «cuando has salido por completo de la Criatura y de aquello que es visible, y te has vuelto Nada para todo lo que es Naturaleza y Criatura, entonces estás en aquel Uno eterno, que es Dios mismo, y entonces sentirás en tu interior la más alta virtud del amor. … El tesoro de los tesoros para el alma es aquel en el que ella sale del Algo hacia esa Nada a partir de la cual todas las cosas pueden ser hechas. El alma dice aquí: No tengo nada, pues estoy enteramente despojada y desnuda; no puedo hacer nada, pues no tengo clase alguna de poder, sino que soy como agua derramada; no soy nada, pues todo lo que soy no es más que una imagen del Ser, y solo Dios es para mí el Yo soy; y así, sentándome en mi propia Nada, doy gloria al eterno Ser, y no quiero nada por mí misma, para que así Dios lo quiera todo en mí, siendo para mí
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Conferencias XVI y XVII
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