margen de las consideraciones económicas. El tipo del santo y el del caballero u hombre de honor siempre han sido contendientes rivales de esta idealidad absoluta; y en el ideal de las órdenes religioso-militares ambos tipos se fundían de algún modo. Sin embargo, según la filosofía empírica, todos los ideales son cuestiones de relación. Sería absurdo, por ejemplo, pedir una definición del «caballo ideal» mientras arrastrar carros de carga y correr en carreras, engendrar crías y trotar con los paquetes de los tenderos sigan siendo diferenciaciones indispensables de la función equina. Uno puede tomar lo que llama un animal general de uso múltiple como término medio, pero este será inferior a cualquier caballo de un tipo más especializado en alguna dirección concreta. No debemos olvidar esto ahora cuando, al debatir sobre la santidad, nos preguntamos si constituye un tipo ideal de hombría. Debemos someterlo a prueba mediante sus relaciones económicas.
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Conferencias XIV y XV
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