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nydus/Great ExpectationsPublic
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XVII

—¿Quieres ser un caballero para llevarle la contraria o para ganártela? —me preguntó Biddy en voz baja, después de una pausa.

—No lo sé —respondí de mal humor.

—Porque, si es para llevarle la contraria —prosiguió Biddy—, yo creería (aunque tú sabes mejor lo que haces) que eso se lograría mejor y con más independencia sin importarte nada de lo que dice. Y si es para ganártela, yo creería (aunque tú sabes mejor lo que haces) que no vale la pena ganarse a alguien así.

Exactamente lo que yo mismo había pensado, muchas veces. Exactamente lo que se me manifestaba con absoluta claridad en aquel momento. Pero ¿cómo podía yo, un pobre y aturdido muchacho de aldea, evitar esa maravillosa inconsecuencia en la que los mejores y más sabios hombres caen todos los días?

—Puede que todo sea muy cierto —le dije a Biddy—, pero la admiro muchísimo.

En fin, me volví boca abajo cuando llegué a ese punto, me asi firmemente del cabello a cada lado de la cabeza y me lo tiré con fuerza. Todo el tiempo sabiendo que la locura de mi corazón era tan sumamente loca e inoportuna, que era muy consciente de que se lo habría tenido bien merecido mi rostro, si me hubiera levantado tirándome de los pelos y me lo hubiera golpeado contra los guijarros como castigo por pertenecer a semejante idiota.

Biddy era la más sensata de las muchachas, y no trató de razonar más conmigo. Puso su mano, que era una mano reconfortante aunque encallecida por el trabajo, sobre mis manos, una tras otra, y suavemente las retiró de mi pelo.

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