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nydus/Great ExpectationsPublic
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LIII

compañeros y nuevos amos. Algunos de ellos me escriben las cartas cuando quiero que me las escriban —¿te acuerdas?—, ¡me escriben las cartas, lobo! Escriben con cincuenta letras distintas; no son como tú, que vas con rodeos y escribes con una sola. He tenido el firme propósito y la firme voluntad de quitarte la vida desde que estuviste aquí en el entierro de tu hermana. No he visto la manera de atraparte sin correr riesgos, y te he andado vigilando para conocer tus idas y venidas. Pues, se decía el viejo Orlick a sí mismo: «¡De una u otra manera me lo cargaré!». ¡Cómo! Cuando te busco, ¿me encuentro con tu tío Provis, eh?”.

Mill Pond Bank, y Chinks’s Basin, y el Viejo Astillero de Cables de Cobre Verde, ¡todo tan nítido y claro!

¡Provis en sus habitaciones, la señal cuyo uso había terminado, la bonita Clara, la buena mujer maternal, el viejo Bill Barley de espaldas, pasando a la deriva, como en la rápida corriente de mi vida que corría veloz hacia el mar!

“¡Vos también con tío! ¡Si te conocí en lo de Gargery cuando eras un lobezno tan pequeño que te habría podido agarrar el gaznate entre este dedo y este pulgar y tirarte muerto (como se me ocurrió hacerlo, a veces, cuando te veía rondando entre los sauces tocones un domingo), y no habías encontrado ningún tío entonces! ¡No, vos no! Pero cuando el Viejo Orlick se enteró de que tu tío Provis muy probablemente había llevado el grillete que el Viejo Orlick había encontrado, limado por la mitad, en estas marismas hacía un montón de años, y que guardó consigo hasta que derribó a tu hermana con él, como a un buey, tal como piensa derribarte a vos —¿eh?—, cuando se enteró de eso —¡eh?—”.

En su burla cruel, acercó tanto la vela a mi cara que aparté el rostro para librarlo de la llama.

—¡Ah! —gritó, riendo, después de hacerlo otra vez—, ¡al gato escaldado, del agua fría huye! El viejo Orlick sabía que estabas escaldado, el viejo

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