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nydus/Great ExpectationsPublic
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XXX

Jaggers estuviera ocupado, si le avisaba al cochero de que subiría a mi sitio cuando me alcanzara. Así pude huir del Blue Boar inmediatamente después del desayuno. Dando luego un rodeo de unas dos millas hacia campo abierto por la parte trasera del establecimiento de Pumblechook, volví a salir a la calle Mayor, un poco más allá de aquel peligro, y me sentí en relativa seguridad.

Era interesante encontrarse de nuevo en la tranquila y vieja ciudad, y no era desagradable ser reconocido aquí y allá de repente y observado con fijeza.

Uno o dos de los tenderos incluso salieron disparados de sus tiendas y avanzaron un poco por la calle delante de mí, para poder volverse, como si hubieran olvidado algo, y cruzarse conmigo cara a cara; ocasión en la cual no sé si ellos o yo fingimos peor: ellos el no hacerlo, o yo el no verlo.

Aun así, mi posición era distinguida, y yo no estaba del todo insatisfecho con ella, hasta que el Destino me cruzó en el camino de aquel desalmado sin límites: el muchacho de Trabb.

Casting my eyes along the street at a certain point of my progress, I beheld Trabb’s boy approaching, lashing himself with an empty blue bag. Deeming that a serene and unconscious contemplation of him would best beseem me, and would be most likely to quell his evil mind, I advanced with that expression of countenance, and was rather congratulating myself on my success, when suddenly the knees of Trabb’s boy smote together, his hair uprose, his cap fell off, he trembled violently in every limb, staggered out into the road, and crying to the populace, “Hold me! I’m so frightened!” feigned to be in a paroxysm of terror and contrition, occasioned by the dignity of my appearance.

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