CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Great ExpectationsPublic
Página 365 de 725
Table of Contents

Capítulo XXIX

Esto nos llevó a la mesa del comedor, donde ella y Sarah Pocket nos esperaban. El señor Jaggers presidía, Estella se sentaba frente a él, yo quedé frente a mi amiga verde y amarilla.

Cenamos muy bien, y nos atendió una criada a la que nunca había visto en todas mis idas y venidas, pero que, por lo que sé, había estado en esa misteriosa casa todo el tiempo.

Después de cenar, se colocó ante mi tutor una botella de Oporto añejo de selección (evidentemente conocía muy bien la cosecha) y las dos damas nos dejaron.

Nada igual a la resuelta reticencia del señor Jaggers bajo aquel techo he visto jamás en ninguna otra parte, ni siquiera en él mismo. Se guardaba hasta las miradas y apenas dirigió los ojos al rostro de Estella ni una sola vez durante la cena.

Cuando ella le hablaba, él escuchaba y a su debido tiempo respondía, pero sin mirarla jamás, que yo pudiera ver. Por otra parte, ella lo miraba a menudo, con interés y curiosidad, por no decir desconfianza, mas el rostro de él no demostró jamás la menor conciencia de ello.

Durante toda la cena experimentó un seco deleite al poner a Sarah Pocket más verde y más amarilla, al referirse a menudo en la conversación conmigo a mis expectativas; pero aquí, de nuevo, no mostró conciencia alguna, e incluso hizo parecer que arrancaba —y hasta arrancaba, aunque no sé cómo— aquellas referencias de mi inocente persona.

Y cuando nos quedamos solos él y yo, se sentó con un aire de estar general y secretamente a la espera, debido a una información que poseía, que de verdad era superior a mis fuerzas. Sometía a un interrogatorio cruzado a su propio vino cuando no tenía otra cosa entre manos. Lo sostenía entre él y la vela, probaba el oporto, se

365