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nydus/Great ExpectationsPublic
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Capítulo XLVII

¿Tenía el rostro desfigurado de algún modo? No, creía que no. Yo también lo creía, pues, aunque en mi estado de cavilación no había prestado especial atención a la gente que estaba detrás de mí, me parecía probable que un rostro desfigurado de algún modo hubiera llamado mi atención.

Cuando el señor Wopsle me hubo comunicado todo lo que pudo recordar o yo extraerle, y cuando lo hube convidado a un pequeño y apropiado refrigerio, tras las fatigas de la noche, nos despedimos.

Eran entre las doce y la una cuando llegué al Temple, y las puertas estaban cerradas. Nadie se me acercó cuando entré y me fui a casa.

Herbert había entrado, y celebramos un consejo muy serio junto al fuego. Pero no había nada que hacer, salvo comunicar a Wemmick lo que aquella noche había descubierto y recordarle que esperábamos su indicación. Como pensé que podía comprometerlo si iba demasiado a menudo al castillo, le hice esta comunicación por carta. La escribí antes de acostarme, salí a echarla al buzón y de nuevo no hubo nadie cerca de mí. Herbert y yo convenimos en que no podíamos hacer otra cosa que ser muy cautelosos. Y fuimos muy cautelosos en verdad —más cautelosos que antes, si es que eso era posible— y yo, por mi parte, no me acerqué jamás a Chinks’s Basin, excepto cuando pasaba remo, y entonces solo miraba la orilla de Mill Pond Bank como miraba cualquier otra cosa.

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