de la nación. Tenía una sed muy costosa. Jamás apostó por un caballo al que no le diera bursitis prerrotuliana a mitad de carrera. Tenía un sistema para ganarle a la banca en Monte Carlo que hacía que la administración sacara las guirnaldas y repicara las campanas de alegría cada vez que lo veían en el horizonte. A fin de cuentas, el querido viejo tío Cuthbert fue un gastador tan dispuesto como el que más, de esos que llaman al abogado de la familia vampiro chupasangre porque no quería dejar que el tío Cuthbert talara los bosques para conseguir otros mil.
“Él le dejó muy poco dinero a tu tía Julia para una mujer en su posición. Beechwood exige muchísimo mantenimiento y el pobre y querido Spencer, aunque hace lo posible por ayudar, no tiene recursos ilimitados. Estaba muy claro por qué Gussie fue a América. No es inteligente, pero es muy apuesto y, aunque no tiene título, los Mannering-Phipps son una de las mejores y más antiguas familias de Inglaterra. Tenía unas cartas de presentación excelentes y, cuando escribió a casa para decir que había conocido a la chica más encantadora y hermosa del mundo, me sentí de lo más feliz. Siguió hablando maravillas de ella durante varios correos y luego esta mañana ha llegado una carta suya en la que dice, con total naturalidad, como si fuera una ocurrencia de última hora, que sabe que tenemos la mente lo suficientemente abierta como para no juzgarla peor por estar en el teatro de variedades”.
“¡Vaya!”
“Fue