—dije—: Gussie.
No sé muy bien qué esperaba que hiciera, pero desde luego no esperaba que se quedara sentada allí sin decir una palabra.
No movió un solo músculo, sino que se limitó a mirar fijamente a Gussie mientras este baboseaba sobre la luna. Me daba pena la mujer, pues debió de ser un impacto para ella ver a su único hijo con un frac malva y un sombrero de copa marrón, pero creí que lo mejor era dejar que asimilara las complejidades de la situación lo más rápido posible.
Si hubiera intentado explicar el asunto sin la ayuda de ilustraciones, habría hablado todo el día y la habría dejado confundida sobre quién se iba a casar con quién y por qué.
Me quedé asombrado ante la mejoría