grito estridente, me agarró del brazo con un apretón repentino que se sintió como el mordisco de un cocodrilo y se quedó allí farfullando.
—¡Wuk! —espetó Biffy, o palabras que venían a significar lo mismo.
Una multitud numerosa e interesada se habíam congregado alrededor. Creo que pensaban que iban a alimentar a las chicas o algo así.
Pero Biffy no les prestaba atención. Estaba señalando de un modo demente a una de las jaulas. Olvido cuál era, pero la hembra de dentro llevaba una gorguera, así que podría haber sido la reina Isabel, Boadicea o alguien de esa época.
Era una chica bastante apuesta, y estaba mirando fijamente a Biffy con los ojos saltones, casi del mismo modo en que él la miraba a ella.
—¡Mabel! —bramó Biffy, estallándome en el oído como una bomba.
No puedo decir que me sintiera muy alegre.
El drama está muy bien, pero odio verme metido en él en un lugar público; y antes no me había dado cuenta de lo condenadamente público que era este sitio.
La multitud parecía haberse duplicado en los últimos cinco segundos y, aunque la mayoría tenía los ojos puestos en Biffy, un buen número de ellos me miraba como si pensara que yo era un protagonista importante de la escena y cabría esperar de mí en cualquier momento lo mejor en cuanto a entretenimiento saludable para las masas.
Biffy daba saltos como un cordero en primavera y,