a todos para que nos pasáramos un día a echar un vistazo al nuevo sistema de suministro de agua, por lo cual se lo agradecimos.
Al día siguiente se presentó la delegación. El primer turno consistía en el tipo que habíamos conocido y otros nueve casi exactamente iguales a él en todos los aspectos. Todos tenían un aire condenadamente perspicaz y profesional, como si desde su juventud hubieran estado trabajando en la oficina, llamando la atención del jefe y todo eso. Le dieron la mano al viejo con bastante satisfacción aparente —salvo un muchacho, que parecía estar cavilando sobre algo—, y luego se retiraron un poco y se pusieron a charlar.
—¿Qué mensaje