una ocasión. ¿Quizás lo ha conocido? Era financiero. Ahora es lord Bridgnorth. Era uno de sus dichos favoritos que siempre hay una salida. La primera vez que le oí usar la expresión fue tras el fracaso de un depilatorio patentado que él promocionaba.
—Jeeves —le dije—, ¿de qué demonios está hablando?
“Mencioné al señor Thistleton, señor, porque su caso era en ciertos aspectos paralelo al actual. Su depilatorio fracasó, pero él no desesperó. Volvió a sacarlo al mercado bajo el nombre de Hair-o, con la garantía de producir una abundante cabellera en pocos meses. Se hizo publicidad de él, si lo recuerda, señor, mediante una graciosa ilustración de una bola de billar, antes y después de usarlo, y amasó una fortuna tan considerable que el señor Thistleton fue elevado poco después a la nobleza por sus servicios a su partido. Me parece que, si el señor Corcoran analiza el asunto, descubrirá, al igual que el señor Thistleton, que siempre hay un camino. El propio señor Worple sugirió la solución a la dificultad. En el calor del momento, comparó el retrato con una viñeta de un suplemento cómico a color. Considero que la sugerencia es muy valiosa, señor. Es posible que el retrato del señor Corcoran no le haya gustado al señor Worple como parecido de su único hijo, pero no tengo duda de que los editores lo considerarían con agrado como base para una serie de dibujos humorísticos. Si el señor Corcoran me permite sugerirlo, su talento siempre se ha inclinando hacia lo cómico. Hay algo en este