salón estaba en el primer piso, y la fotografía estaba en la mesa junto a la chimenea. Solo que, si me comprende, no estaba. Lo que quiero decir es que estaba la chimenea, y estaba la mesa junto a la chimenea, pero, ¡caramba!, ni rastro de ninguna fotografía mía en absoluto. * Una fotografía de Bingo, sí. * Una fotografía del tío de Bingo, lord Bittlesham, correcto. * Una fotografía de la señora Bingo, de tres cuartos, con una tierna sonrisa en los labios, todo en orden. Pero de algo que se pareciera a Bertram
—¡Alto! —dijo el policía.
—Pero, rayos, estaba ahí antes de anoche.
—¡Ja! —volvió a decir—. ¡Ja! ¡Ja! Como