títulos de baronete han subido una barbaridad hoy en día. Y encima se ha montado una cuadra de carreras. A propósito, apostad vuestro último botón de cuello por Ocean Breeze para la Copa de Goodwood. Es apuesta segura”.
“Lo voy a hacer.”
“Es infalible. Pienso ganar lo suficiente con ella para casarme con Charlotte. ¿Vas a Goodwood, por supuesto?”
“¡Y tanto!”
«Nosotros también. Vamos a celebrar una reunión el día de la Copa justo a las afueras del paddock.»
—Pero digo yo, ¿no estás corriendo riesgos espantosos? Tu tío seguro que estará en Goodwood. ¿Y si te ve? Se va a poner negro como una mona si se entera de que tú eres el tipo que le armó bulla en el Parque.
—¿Cómo diablos va a enterarse? Usa la cabeza, merodeador chupador de glóbulos rojos. Si no me reconoció ayer, ¿por qué iba a reconocerme en Goodwood? Bueno, gracias por tu cordial invitación para mañana, viejo amigo. Estaremos encantados de aceptar. Tráenos buena cuenta, muchacho, y las bendiciones te premiarán. A propósito, puede que te haya confundido al usar la palabra «té». Nada de rebanadas de pan con mantequilla finas como obletas. Somos de buen comer, nosotros los de la Revolución. Lo que necesitaremos será algo del estilo de huevos revueltos, bollos ingleses, mermelada, jamón, pastel y sardinas. Espéranos a las cinco en punto.
“Pero, digo yo, no estoy del todo seguro...”
“Sí, lo eres. Tonto del bote, ¿no ves que esto te va a venir