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nydus/Jeeves StoriesPublic
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Déjaselo a Jeeves

Sabía exactamente lo que sentía respecto a la oficina. No recuerdo la última vez que me he sentido tan infernalmente incómodo. Era como rondar por ahí intentando entablar conversación con un colega que acababa de ser condenado a veinte años en la trena.

Y entonces una voz calmada rompió el silencio.

—¡Si se me permite hacer una sugerencia, señor!

Era Jeeves. Había salido de las sombras y contemplaba el cuadro con gravedad.

Palabra que no puedo daros una mejor idea del efecto devastador del tío Alexander de Corky en acción que diciendo que me había hecho olvidar por completo, por un momento, que Jeeves estaba allí.

–Me pregunto si alguna vez habré tenido la ocasión de mencionarle, señor, a un tal señor Digby Thistleton, con quien estuve empleado en

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