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nydus/Jeeves StoriesPublic
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Jeeves y el huésped indeseado

conciliar el sueño debido al chirrido de los grillos; y hay que caminar dos millas para tomarse una copa y seis para conseguir un periódico de la tarde. Le di las gracias a Rocky por su amable hospitalidad y tomé el único tren que pasa por esos lares. Me dejó en Nueva York a la hora de cenar. Fui directo al viejo apartamento. Jeeves salió de su guarida. Miré a mi alrededor con cautela en busca de Rollo.

—¿Dónde está ese perro, Jeeves? ¿Lo tienes atado?

—El animal ya no está aquí, señor. Su señoría se lo regaló al portero, quien lo vendió. Su señoría le cogió tirria al animal debido a que le mordió en la pantorrilla.

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