que vivían con el gas medio cerrado por la zona de Washington Square: artistas, escritores y cosas así. Tipos con talento.
Corky era uno de los artistas. Pintor de retratos, se hacía llamar, pero no había pintado ningún retrato. Estaba sentado en la banca con una manta sobre los hombros, esperando la oportunidad de entrar en el juego. Verán, el problema de la pintura de retratos —lo he investigado un poco— es que uno no puede empezar a pintar retratos hasta que la gente se acerque y se lo pida, y no se van a acercar a pedírselo hasta que uno haya pintado muchos antes. Esto le pone las cosas un poco difíciles a un tipo. Corky se las apañaba para sobrevivir dibujando de vez en cuando alguna ilustración para las revistas cómicas —tenía cierto talento para las cosas graciosas cuando se le ocurría una buena idea— y haciendo somieres, sillas y cosas por el estilo para la publicidad. Su principal fuente de ingresos, sin embargo, provenía de sacarle el jugo a un tío rico, un tal Alexander Worple, que se dedicaba al negocio del yute. Estoy un poco confundido sobre qué es exactamente el yute, pero por lo visto es algo por lo que la población chifla, pues el señor Worple había amasado con él una fortuna indecorosamente grande.
Ahora bien, una gran cantidad de tipos cree que tener un tío rico es un chollo de lo más fácil; pero, según Corky, tal no es el caso. El tío de Corky era un tipo robusto, que parecía destinado