todo el país, a medida que agosto mengua, chispeantes comediantes florecen, la savia se agita en las venas de los ciclistas vagabundos y los contorsionistas del año pasado, despertando de su sueño estival, se atan tentativamente en nudos. Lo que quiero decir es que este es el principio de la nueva temporada, y todo el mundo anda buscando contratos.
—¿Pero qué quieres aquí?
“Oh, tengo que ver a Abe por un asunto. Si ves salir por esa puerta a un gordo con como cincuenta y siete papadas, agárralo, porque ese será Abe. Es de esos tipos que anuncian cada paso que dan en el mundo sacándose una papada más. Me han dicho que allá por los noventa solo tenía dos. Si llegas a agarrar a