del civismo me habia impuesto, mejor me parecía. No soy un hombre vengativo, pero sentía, como cualquiera habría sentido en mi lugar, que si a tipos como el joven Tuppy se les permite salir con la suya, todo el tejido de la sociedad y la civilización debe derrumbarse inevitablemente. La tarea que me había propuesto era una que implicaba penuria e incomodidad, pues significaba quedarse despierto hasta bien entrada la madrugada y luego caminar descalzo por un pasillo frío, pero no me eché atrás. Después de todo, hay mucho que decir a favor de la tradición familiar. Los Woosters pusimos nuestro granito de arena en las Cruzadas.
Como era Nochebuena, hubo, tal como había previsto, bastante juerga y