nuestras relaciones en un pie diferente. La contemplé con considerable interés. * Una de las de la cuadra. Debo decir que no parecía gran cosa como corredora. Era bajita y redonda. Un poco fuera de forma,
—Digo —repuse—, siendo así, no debes andar corriendo bajo el sol abrasador ni desgastarte. Debes conservar tus energías, viejo amigo. Siéntate aquí, a la sombra.
“No quiero sentarme.”
—Bueno, tómatelo con calma, de todas formas.
El chico pasó a otro tema como una mariposa que revolotea de flor en flor.
—Soy una chica buena —dijo ella.
—Apuesto a que sí. Espero que también seas bueno en la carrera de la cuchara y el huevo.
—Harold es un niño malo. Harold delató a