me dirigió esa clase de mirada que solía ponerme cuando yo era pequeño y me pillaban en el armario de la mermelada.
“¡Bertie! Espero que no vayas a ser problemático”.
“Bueno, pero quiero decir—”
—Lady Glossop ha tenido la amabilidad de invitarte a Ditteredge Hall por unos días. Le dije que estarías encantado de ir mañana.
—Lo siento, pero mañana tengo un compromiso condenadamente importante.
—¿Qué compromiso?
“Pues... este...”
—No tienes ningún compromiso. Y, aun si lo tuvieras, debes posponerlo. Me disgustará muchísimo, Bertie, si mañana no vas a Ditteredge Hall.
—¡Ah, muy bien! —dije.
No habían pasado dos minutos desde que me había separado de tía Ágatha cuando el viejo espíritu de lucha de los Wooster volvió a