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nydus/Jeeves StoriesPublic
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Jeeves and the Yuletide Spirit

pena seguir luchando. Como la noche estaba un poco más fresca que la minga de un fraile, me había puesto una bata para esta expedición. Fue el faldón de esta infernal prenda el que se había quedado atorado en la puerta y me había jodido en el último momento.

Al momento siguiente la puerta se había abierto, la luz se filtraba a través de ella, y el tío de la voz me había cogido del brazo.

¡Era Sir Roderick Glossop!

Lo siguiente que ocurrió fue una especie de tregua en los acontecimientos. Durante unos tres segundos y cuarto, o posiblemente más, nos limitamos a estar allí, devorándonos con los ojos por decirlo así, con el viejo aferrado a mi codo con una fuerza de Lapa. Si yo no hubiera estado en bata y él en pijama de rayas rosas, y si no me hubiera estado fulminando con la mirada de un modo tan intenso como si fuera a cometer un asesinato en breve, el cuadro habría parecido uno de esos anuncios que se ven en las revistas, donde el veterano con experiencia le da una palmada en el brazo al joven y le dice: «Muchacho, si te matriculas en la Escuela por Correspondencia Mutt-Jeff de Oswego, Kansas, tal como hice yo, algún día podrás, al igual que mí, convertirte en Tercer Vicepresidente Adjunto de la Corporación Consolidada de Limas de Uñas y Pinzas de Cejas de

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