un minuto en mi propia habitación.
—¡Ah, hola! —dije.
—¡Oh, señor Wooster! —dijo la muchacha con un suspenso entrecortado—. No sé por dónde empezar.
Then I noticed that she appeared considerably rattled, and as for the brother, he looked like a sheep with a secret sorrow.
Esto hizo que me enderezara un poco y prestara atención. Había supuesto que esto era solo una visita de cortesía, pero al parecer algo había sucedido como para darles una sacudida. Aunque no lograba entender por qué habrían de acudir a mí por ese motivo.
—¿Pasa algo? —dije.
—Pobre Sidney; fue culpa mía; nunca debí dejar que fuera allí solo —dijo la muchacha.
Sumamente agitada.
Llegado este punto, el hermano, que tras desprenderse de un gabán informe y dejar el sombrero en una silla había permanecido a un lado envuelto en silencio, dio una carraspejada, como una oveja atrapada en la niebla en la cima de una montaña.
—El caso es, Sr. Wooster —dijo—, que ha ocurrido algo triste, de lo más deplorable. Esta tarde, mientras acompañaba usted tan amablemente a mi herm... ejem, a mi hermana, el tiempo se me hizo un poco pesado y caí en la tentación de... ejem... jugar en el Casino.
Miré al hombre con un espíritu más benévolo del que había podido tener hasta el momento. > Esta prueba de que llevaba sangre deportiva en las venas lo hacía parecer más humano, debo confesar. Si tan solo hubiera sabido antes que se