murió hace muchísimo, muchísimo tiempo, Joe.
El viejo Danby negó con la cabeza.
—Nunca debiste casarte fuera de la profesión, Julie. No digo una sola palabra en contra del difunto —no me acuerdo de su nombre; nunca pude—, pero no debiste hacerlo, una artista como tú. ¿Podré olvidar alguna vez cómo te los metías al bolsillo con el «Rumpty-tiddley-umpty-ay»?
—¡Ah! Qué maravilloso estuviste en ese acto, Joe. —La tía Julia suspiró—. ¿Te acuerdas de la caída hacia atrás que solías hacer por las escaleras? Siempre he dicho que hiciste la mejor caída hacia atrás de la profesión.
“¡No podría hacerlo ahora!”
—¿Te acuerdas de cómo lo presentamos en el Canterbury, Joe? ¡Piénsalo! El Canterbury ahora es un cine, y el viejo Mogul proyecta revistas francesas.
“Me alegro de no