decirle que destruyera el sombrero y la corbata si no le gustaban, pero volví a recomponerme. ¡Antes muerto que dejar que Jeeves me tratara como a un maldito presidiario de una sola persona!
Pero, entre tanto cavilar sobre Jeeves y tanto cavilar sobre Motty, me encontraba en un estado bastante lamentable. Cuanto más examinaba la situación, más desastrosa se ponía. No había nada que pudiera hacer. Si echaba a patadas a Motty, este iría con el cuento a su madre, y ella se lo transmitiría a la tía Agatha, y no me gustaba ni pensar en lo que pasaría entonces. Tarde o temprano, querría volver a Inglaterra, y no me apetecía llegar allí y encontrarme a la