de pensar en pasar más de un día aquí me pongo enfermo. ¡Y tú llamas a esto una bicoca para
Sentí algo parecido a lo que debieron de sentir los amigos de Lot cuando se pasaron a charlar un rato y su afable anfitrión empezó a criticar las Ciudades de la Llanura. No tenía ni idea de que el viejo Rocky pudiera ser tan elocuente.
—Me mataría tener que vivir en Nueva York —continuó—. ¡Tener que compartir el aire con seis millones de personas! ¡Tener que usar cuellos duros y ropa decente todo el tiempo! ¡Tener que…!
Dio un salto. —¡Dios santo! Supongo que tendría que vestirme de etiqueta para cenar por las noches. ¡Qué idea tan espantosa!
Me quedé de piedra,