CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/David CopperfieldPublic
Page 1152 of 1405
Table of Contents

LI. El comienzo de un viaje más largo

orilla. Al principio, creía estar en su casa un domingo por la mañana; pero las hojas de parra que veía en la ventana y las colinas al fondo no eran su hogar, y la contradecían. Luego entró su amiga para velar junto a su cama; y entonces supo que el viejo bote ya no estaba a la vuelta de aquel cabo en la bahía, sino muy lejos; y supo dónde estaba y por qué; ¡y rompió a llorar sobre el pecho de aquella buena joven, donde espero que esté reposando su bebé ahora, consolándola con sus bonitos ojos!»

No podía hablar de esta buena amiga de Emily sin que se le saltaran las lágrimas. Fue en vano intentarlo. ¡Volvió a venirse abajo mientras intentaba bendecirla!

—Eso le hizo mucho bien a mi Em’ly —continuó, después de una emoción que no pude presenciar sin compartirla; y en cuanto a mi tía, lloraba con todo su corazón—; eso le hizo bien a Em’ly, y empezó a mejorar. Pero se le había olvidado por completo el idioma de aquel país, y se veía obligada a hacerse entender por señas. Así siguió, mejorando día a día, despacio, pero con seguridad, y tratando de aprender los nombres de las cosas comunes —nombres que parecía no haber oído en toda su vida—, hasta que llegó una tarde en que estaba sentada a su ventana, mirando a una niña que jugaba en la playa. Y de repente esta niña le tendió la mano y dijo lo que en inglés sería: «¡Hija de pescador, aquí tienes una caracola!» —porque deben entender que al principio solían llamarla «Bella señora», como es costumbre general en aquel país, y que ella les había enseñado a llamarla «Hija de pescador» en su lugar—. La niña dice de repente: «¡Hija de pescador, aquí tienes una caracola!». Entonces Em’ly la entiende; y le responde, rompiendo a llorar; ¡y todo vuelve a su mente!

“Cuando Em’ly volvió a estar fuerte —dijo el señor Peggotty, tras otro breve intervalo de silencio—, maquinó la forma de dejar a aquella buena y joven criatura y regresar a su tierra. El marido ya había regresado entonces; y entre los dos la embarcaron en un pequeño mercante con destino a Livorno, y de allí a Francia.

1152