a cambiar, o que puedas hacerlo de inmediato, un sentimiento que se ha convertido en una convicción para ti; y menos que nada un sentimiento que tiene sus raíces en tu índole confiada. No debes hacer eso a la ligera. Solo te pido, Trotwood, que si alguna vez piensas en mí —quiero decir—, con una sonrisa tranquila, pues yo iba a interrumpirla y ella sabía por qué, —tan a menudo como pienses en mí—, pienses en lo que he dicho. ¿Me perdonas por todo esto?
—Te perdonaré, Agnes —repliqué—, cuando hagas justicia a Steerforth y llegues a estimarlo tanto como yo.
—¿Hasta entonces no? —dijo Agnes.
Vi pasar una sombra por su rostro cuando hice mención de él, pero me devolvió la sonrisa y volvimos a mostrarnos tan francos en nuestra mutua confianza como en los viejos tiempos.
—Y cuándo, Agnes —le dije—, me perdonarás lo de la otra noche?
—Cuando lo recuerdo —dijo Agnes.