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nydus/David CopperfieldPublic
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Observo

de esta parroquia, y en cuáles debieron de ser los sentimientos de la señora Bodgers cuando al señor Bodgers una dura aflicción le aquejó durante mucho tiempo, y los médicos de nada sirvieron. Me pregunto si llamaron al señor Chillip, y este también de nada sirvió; y, en tal caso, cómo le sienta que se lo recuerden una vez a la semana. Aparto la vista del señor Chillip, con su corbata dominical, y miro al púlpito; y pienso qué buen sitio sería para jugar, y qué castillo formaría, con otro chico subiendo las escalera para atacarlo, y tirándole a la cabeza el cojín de terciopelo con borlas.

Con el tiempo, mis ojos se fueron cerrando poco a poco; y de parecer oír al clérigo cantar un canto soporífero en medio del calor, no oigo nada, hasta que me caigo del asiento con gran estrépito y Peggotty me saca, más muerto que vivo.

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