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nydus/David CopperfieldPublic
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XIV. Mi tía toma una determinación sobre mí

—Mr. Dick —dijo mi tía triunfantemente—, deme la mano, porque su sentido común es invaluable. —Tras habérsela apretado con gran cordialidad, me atrajo hacia ella y le dijo a Mr. Murdstone:

—Puedes irte cuando quieras; yo correré el riesgo con el muchacho. Si es todo lo que dices que es, al menos entonces podré hacer por él tanto como tú has hecho. Pero no creo ni una sola palabra.

—Señorita Trotwood —replicó el señor Murdstone, encogiéndose de hombros mientras se levantaba—, si usted fuera un caballero…

—¡Bah! ¡Pamplinas y milongas! —dijo mi tía—. ¡No me hables!

—¡Qué exquisitamente educado! —exclamó la señorita Murdstone, poniéndose de pie—. ¡Abrumador, en verdad!

—¿Te crees que no sé —dijo mi tía, haciendo oídos sordos a la hermana y dirigiéndose al hermano, a quien negaba con la cabeza con infinita expresividad— qué clase de vida debes haberle dado a esa pobre, desdichada y mal orientada criatura? ¿Te crees

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