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nydus/David CopperfieldPublic
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VI. Amplío mi círculo de amistades

Amplío mi círculo de amistades

Llevaba tal vez un mes viviendo esta vida, cuando el hombre de la pierna de palo comenzó a andar a tropezones con una fregona y un cubo de agua, de lo cual deduje que se estaban haciendo preparativos para recibir al señor Creakle y a los muchachos.

No me equivoqué; pues la fregona no tardó en entrar en la escuela y nos echó al señor Mell y a mí, que vivíamos donde podíamos y nos apañábamos como podíamos, durante unos días en los que siempre estorbábamos a dos o tres jóvenes que apenas se habían dejado ver antes y que estaban tan metidas en el polvo que yo estornudaba casi tanto como si Salem House hubiera sido una gran tabaquera.

Un día el señor Mell me informó de que el señor Creakle estaría en casa esa misma tarde. Por la noche, después de merendar, supe que había llegado. Antes de la hora de acostarse, el hombre de la pierna de palo vino a buscarme para que compareciera ante él.

La parte de la casa del señor Creakle era bastante más cómoda que la nuestra, y tenía un jardincillo acogedor que resultaba agradable después del polvoriento patio de recreo, el cual era un desierto en miniatura tal que me parecía que nadie, salvo un camello o un dromedario, habría podido sentirse a sus anchas en él. Me pareció una osadía siquiera fijarme en que el pasillo parecía cómodo, mientras seguía mi camino, temblando, hacia la presencia del

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