pies en la puerta al salir. Todos hablaban a la vez. Rogojin iba al frente, hablando con Ptitsin, y al parecer insistiendo con vehemencia en algo muy importante.
—¡Ha perdido el juego, Gania! —gritó al pasar junto a este.
Gania lo miró marcharse con inquietud, pero no dijo nada.