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VI

La esposa del dignatario había presentado a este digno sujeto a los Yepanchín. Esta dama se las daba de protectora de literatos y, sin duda, había conseguido pensiones para unos cuantos gracias a su influencia ante las autoridades en la materia.

Era una señora de peso a su manera. Tenía unos cuarenta y cinco años, por lo que resultaba ser una esposa muy joven para un marido tan anciano como el dignatario. En su juventud había sido una belleza y todavía le gustaba, como a muchas señoras de cuarenta y cinco años, vestir con un exceso de elegancia.

Su inteligencia no era como para presumir de ella, y sus conocimientos literarios dejaban bastante que desear. Sin embargo, el patronazgo literario era para ella una manía tan grande como su afición por la ropa lujosa.

  • Muchos libros y traducciones le fueron dedicados por sus protegidos, y
  • algunos de estos talentosos individuos habían publicado algunas de sus propias cartas dirigidas a ella, sobre temas de gran peso.
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