La más desarrollada se halla en Maury. En él da a menudo la impresión de que el autor se imaginara el estado de vigilia o de adormecimiento como desplazable según las regiones anatómicas, si bien se le anuncian vinculadas entre sí una provincia anatómica y una determinada función psíquica. Quisiera aquí tan solo apuntar que, de confirmarse la teoría del despertar parcial, habría mucho que discutir sobre su desarrollo más minucioso.
Una función del sueño no puede desprenderse de esta concepción de la vida onírica, como es natural. Más bien, el juicio sobre la posición y el significado del sueño es dado consecuentemente por la manifestación de Binz (p. 357):
«Todos los hechos, como vemos, tienden a caracterizar el sueño como un proceso corporal, en todos los casos inútil, en muchos casos francamente morboso . . .»
El término «físico», referido al sueño, que debe su relieve al propio autor, apunta indudablemente en más de una dirección. Se refiere, en primer lugar, a la etiología del sueño, que le resultaba especialmente próxima a Binz al estudiar la producción experimental de sueños mediante la administración de venenos. En efecto, esta clase de teorías del sueño se halla vinculada a la premisa de hacer que el estímulo para soñar proceda, a ser posible, exclusivamente del lado somático. Presentado en su forma más extrema, vendría a ser así: una vez que nos hemos inducido el sueño mediante la eliminación de los estímulos, no existiría necesidad ni motivo para soñar hasta la mañana, momento en que el despertar gradual provocado por los estímulos recién llegados podría reflejarse en el fenómeno del sueño. Ahora bien, no se logra mantener el sueño libre de estímulos; de forma similar a cuando Mefistófeles se lamenta de los gérmenes vitales, llegan al durmiente estímulos de todas partes, desde el exterior, desde el interior, e