La explicación de este conmovedor sueño es bastante sencilla y también fue dada correctamente por el conferenciante, según cuenta mi paciente. El brillante haz de luz penetró por la puerta abierta en los ojos del durmiente y le sugirió la misma conclusión que habría sacado estando despierto, a saber, que a causa de la caída de una vela se había declarado un incendio cerca del cadáver. Tal vez el propio padre se había llevado al sueño la preocupación de que el anciano vigilante no fuera capaz de cumplir con su tarea.
También nosotros no hallaríamos nada que cambiar en esta interpretación, a no ser que añadiéramos la exigencia de que el contenido del sueño debe estar sobredeterminado, y el discurso del niño, compuesto por discursos que este haya pronunciado realmente en la vida y que se enganchen a acontecimientos importantes para el padre.
Como la queja: «¡Me abraso!», referida a la fiebre con la que el niño murió, y las palabras: «Padre, ¿es que no lo ves?», a otra ocasión desconocida por nosotros, pero rica en afecto.
Nachdem wir aber den Traum als einen sinnvollen, in den Zusammenhang des psychischen Geschehens einfügbaren Vorgang erkannt haben, werden wir uns verwundern dürfen, daß unter solchen Verhältnissen überhaupt ein Traum zu stande kam, wo das rascheste Erwachen geboten war. Wir werden dann aufmerksam, daß auch dieser Traum einer Wunscherfüllung nicht entbehrt. Im Traume benimmt sich das tote Kind wie ein lebendes, es mahnt selbst den Vater, kommt an sein Bett und zieht ihn am Arme, wie es wahrscheinlich in jener Erinnerung tat, aus welcher der Traum das erste Stück der Rede des Kindes geholt hat. > Dieser Wunscherfüllung zuliebe hat der Vater nun seinen Schlaf um einen Moment verlängert. Der Traum erhielt das Vorrecht vor der Überlegung im Wachen, weil er