vuelve, por tanto, absurdo cuando en los pensamientos oníricos figura como uno de los elementos del contenido el juicio: Esto es un sin sentido, cuando la crítica y la burla motivan en general uno de los trenes de pensamiento inconscientes del soñante. Lo absurdo se convierte así en uno de los medios a través de los cuales la labor del sueño representa la contradicción, al igual que la inversión de una relación material entre los pensamientos oníricos y el contenido del sueño, o que la utilización de la sensación de inhibición motora. Sin embargo, lo absurdo del sueño no debe traducirse con un simple «no», sino que pretende reproducir la disposición de los pensamientos oníricos para, al mismo tiempo, mofarse o reírse de la contradicción. Solo con esta intención la labor del sueño produce algo ridículo. Aquí vuelve a transformar un fragmento del contenido latente en una forma manifiesta68.
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VI. La labor del sueño.
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