hijos. Siempre ven entonces las que sueñan cómo revolotean pájaros que salen de la boca o del estómago». En la épica en alto alemán medio el halcón aparece finalmente con mucha frecuencia como un pájaro que trae la felicidad y la salvación, un último eco de su función simbólica de generar el goce sexual y la bendición de los hijos.
Por último, hay que mencionar otra singular relación del sueño con la investigación mítica, que solo pudo surgir sobre el terreno del psicoanálisis.
Hay sueños que se sirven de ciertos materiales de cuentos conocidos desde la infancia para representar situaciones psíquicas actuales. En estos casos, el análisis descubre, junto con el motivo del uso individual del motivo, a menudo también su significado general, que resulta fructífero mitológicamente.
Los pacientes neuróticos, que desde luego han conservado la actitud primitiva mucho más claramente que el hombre normal, indican a menudo de este modo el camino que los creadores de las fantasías de masas siguieron en sus producciones.
Así, Freud informa de un joven que relató un sueño de angustia de su quinto año de vida sobre siete lobos. El análisis reveló que el sueño se enlaza con el cuento del lobo y los siete cabritillos, y tiene como contenido el miedo al padre, al igual que el mito de Cronos subyacente al cuento mismo, quien es castrado por su hijo menor, Zeus.
También aquí se demuestra la premisa fundamental del psicoanálisis, a saber, que las mismas fuerzas pulsionales inconscientes coadyuvan de manera decisiva en la producción de los rendimientos anímicos normales, patológicos y socialmente valiosos, tanto del individuo como del pueblo, y que por ello el conocimiento de lo uno es capaz de contribuir a la comprensión de lo otro hasta donde alcanza lo universal humano en la vida anímica.