y si no se atiene a la ley que nos domina en estado de vigilia, si rompe nuestra medida y peso habituales y revuelve todas nuestras formas de intuición y apropiación, ello ocurre tan solo porque él mismo es la expresión de una ley mucho más elevada». – Aquel en un pasaje que se refiere específicamente a los impulsos asociales, reprimidos con esfuerzo por el hombre civilizado: «. . . . . el vasto reino espiritual de los instintos y las inclinaciones asciende en la duodécima hora del soñar y actúa densamente encarnado ante nosotros. Con espantosa profundidad alumbra el sueño en el establo de Augías y de Epicuro que nos hemos construido, y vemos vagar libres en la noche a todas las fieras salvajes o lobos vespertinos que de día la razón tenía encadenados».
La anticipación intuitiva más amplia de la doctrina psicoanalítica del sueño debemos concedérsela, sin embargo, a un apartado titulado