historia de aquella joven a quien se desaconseja aceptar a su pretendiente porque es un hombre irascible y seguramente la maltratará a golpes en el matrimonio. La respuesta de la muchacha es entonces: ¡Con tal de que me pegara! Su deseo de estar casada es tan vivo que acepta la incomodidad prevista que supuestamente ha de ir asociada a este matrimonio y la eleva ella misma a la categoría de deseo.
Si resumo los sueños de esta índole, tan frecuentes, que parecen contradecir directamente mi teoría al tener por contenido el fracaso de un deseo o la realización de algo manifiestamente no deseado, bajo el término de «sueños de contrardeseo», veo que pueden reducirse en general a dos principios, uno de los cuales aún no ha sido mencionado, a pesar de desempeñar un gran papel tanto en la vida como en los sueños de los hombres.
Una fuerza impulsora de estos sueños es el deseo de que yo no deba tener razón. Estos sueños ocurren regularmente en el curso de mis tratamientos cuando el paciente se encuentra en resistencia contra mí, y puedo contar con gran seguridad en provocar semejante sueño después de haberle expuesto por primera vez al enfermo la doctrina de que el sueño es un cumplimiento de deseo9.
Sí, puedo esperar que a muchos de mis lectores les ocurra lo mismo; se negarán gustosamente un deseo en el sueño solo para cumplir el deseo de que yo no tenga razón.
El último caso de cura de esta índole que quiero comunicar muestra una vez más lo mismo. Una joven, que se ha ganado penosamente la continuación de mi tratamiento contra la voluntad de sus parientes y de las autoridades consultadas, sueña:
En su casa le prohíben seguir viniendo a verme. Entonces ella me recuerda una promesa que se le había dado de tratarla aun gratis en caso de necesidad, y yo le digo: En cuestiones de dinero no puedo tener consideraciones.