des Traumes einfügt: man bildet sich ein, Allerlei geträumt zu haben, was der gewesene Traum nicht
Muy decidido se muestra Jessen (p. 547):
»Además, en la investigación e interpretación de los sueños coherentes y consecuentemente lógicos hay que tener muy en cuenta una circunstancia que, al parecer, hasta ahora ha sido poco atendida: que en ellos casi siempre cojea la verdad, puesto que al evocar a nuestra memoria un sueño tenido, sin advertirlo ni quererlo, rellenamos y completamos las lagunas de las imágenes oníricas. Raras veces, y tal vez nunca, un sueño coherente ha sido tan coherente como se nos muestra en el recuerdo. Incluso a la persona más veraz le resulta casi imposible narrar un sueño extraordinario que haya tenido sin añadir nada y sin ningún tipo de adorno: el afán del espíritu humano por verlo todo interconectado es tan grande que, al recordar un sueño más o menos incoherente, suple de manera involuntaria las faltas de conexión.«
Casi como una traducción de estas palabras de Jessen suenan las ciertamente independientes observaciones de V. Egger (1895): ». . . . . l’observation des rêves a ses difficultés spéciales et le seul moyen d’éviter toute erreur en pareille matière est de confier au papier sans le moindre retard ce que l’on vient d’éprouver et de remarquer; sinon, l’oubli vient vite ou total ou partiel; l’oubli total est sans gravité; mais l’oubli partiel est perfide; car si l’on se met ensuite à raconter ce que l’on n’a pas oublié, on est exposé à compléter par imagination les fragments incohérents et disjoints fournis par la mémoire . . . .; on devient artiste à son insu, et le récit périodiquement répété s’impose à la créance de son auteur, qui, de bonne foi, le présente comme un fait authentique, dûment établi selon les bonnes méthodes . . .«
Muy parecido a Spitta (p. 338), quien parece suponer que recién al intentar reproducir el sueño introducimos el orden en los elementos