especial atención y un cuidadoso estudio a sus sueños, dice: > «En verdad, más de una cabeza nos instruiría más con sus sueños que con su pensamiento, más de un poeta nos deleitaría más con sus sueños reales que con sus fantasías poéticas, del mismo modo que la cabeza más superficial, tan pronto como es llevada a un manicomio, puede ser una escuela de profetas para el sabio.» Y en otro pasaje señala, a modo de complemento: > «Podría preguntarme, en particular, por qué no se utiliza el sueño para estudiar en él el proceso de representación involuntario de los niños, de los animales, de los alienados, e incluso de los poetas, de los compositores y de las mujeres.»
Una estimación similar hace Ferdinand Kürnberger respecto al sueño: > »Wahrlich, wären die Menschen sinniger, die feinen Winke der Natur zu beobachten und zu deuten, dieses Traumleben müßte sie aufmerksam machen.