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nydus/Die TraumdeutungPublic
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III. El sueño es un cumplimiento de deseo

había atribuido su indisposición al consumo demasiado generoso de fresas; de modo que por este dictamen, que le resultaba incómodo, se tomaba la revancha en el sueño.

Sueños dorados de los niños pequeños.

Si ensalzamos la infancia como feliz porque aún no conoce la apetencia sexual, no queremos pasar por alto cuán rica fuente de desengaño, renuncia y, con ello, de estímulo onírico puede llegar a ser para ella el otro gran impulso vital3.

He aquí un segundo ejemplo de ello. A mi sobrino de veintidós meses le encomendaron la tarea de felicitarme en mi cumpleaños y regalarme como obsequio una cestita con cerezas, que por esta época del año aún cuentan entre las primicias. Parece costarle trabajo, pues repite incesantemente: «Las cerezas son pa m(í)», y no hay manera de convencerlo de que suelte la cestita. Pero sabe cómo resarcirse. Hasta entonces solía contarle cada mañana a su madre que había soñado con el «soldado blanco», un oficial de la guardia con capote al que una vez admiró en la calle. El día después del sacrificio de cumpleaños se despierta jubiloso con la noticia, que solo puede provenir de un sueño: ¡He(r)man se comió todas las cerezas!4

Lo que sueñan los animales, no lo sé. Un refrán, cuya mención agradezco a uno de mis oyentes, afirma saberlo, pues plantea la pregunta: ¿Con qué sueña el ganso? y la responde: Con Kukuruz (maíz)5. Toda la teoría de que el sueño es un cumplimiento de deseos está contenida en estas dos frases6.

Wir bemerken jetzt, daß wir zu unserer Lehre von dem verborgenen Sinn des Traumes auch auf dem kürzesten Wege gelangt wären, wenn wir nur den Sprachgebrauch befragt hätten. Die Spruchweisheit redet zwar manchmal verächtlich genug vom Traume – man meint, sie wolle der Wissenschaft recht geben, wenn sie urteilt: Träume sind Schäume –, aber

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