del sueño: "¡Es un sueño! ¡Quiero seguir soñándolos!".100 Del mismo modo que también me han hablado de personas que eran capaces de proseguir la causalidad de uno y el mismo sueño a lo largo de tres o más noches consecutivas: hechos que rinden claro testimonio de que nuestro ser más íntimo, el subsuelo común de todos nosotros, experimenta el sueño en sí con profunda dicha y alegre
Las semejanzas entre el sueño y la poesía fueron estudiadas de forma especial por esteticistas idealistas como Vischer y Volkelt.
Así, Vischer afirma «que todas las figuras creadas por los grandes poetas están envueltas en un soplo de ensueño». «Lo que no tiene carácter de sueño no es bello, ni perfecto, ni poético, ni verdaderamente artístico.»
Recientemente, Artur Bonus ha subrayado la importancia del sueño para la comprensión de la técnica artística y ha calificado el sueño como el medio concebiblemente más propicio para entender la verdadera esencia de la creación artística. El intento más radical de utilizar la psicología de los procesos oníricos para explicar los fenómenos estéticos fundamentales lo llevó a cabo Artur Drews en un ensayo publicado en 1901: »Das ästhetische Verhalten und der Traum« (El comportamiento estético y el sueño). Parte del problema —también accesible en el plano psicoanalítico101— de la contradictoria doble posición de quien disfruta del arte, y atribuye su actitud simultánea hacia la obra de arte como realidad y como apariencia a la escisión real de nuestra conciencia en un supraconsciencia y un subconsciente, característica de la vida onírica. > »Das Kunstwerk vermag nur dadurch jene suggestive Wirkung auszuüben, daß es mit Umgehung des Oberbewußtseins sich gleichsam direkt an das Unterbewußtsein wendet.« Pero la supraconsciencia califica de apariencia este contenido intuitivo, concreto y sensorial del subconsciente. Así, el comportamiento estético «solo es posible porque la creencia